
Nuestra galaxia es el hogar de millones de objetos estelares, desde Sagitario A, a los Pilares de La Creación.
Vamos a ver 3, y os prometo que, aunque todas merecen tu tiempo, la tercera es especialmente… cómo decirlo… espacial!
Vamos a ello!
Empecemos por el ancla de la vía láctea. El objeto alrededor del cual gira todo lo demás.

Sagitario A*:
Es un gigante gravitacional que fue teorizado por un par de astrónomos británicos en 1971, y descubierto 3 años más tarde. Curiosamente su nombre tiene la estrella para poder diferenciarlo de la fuente de radio llamada Sagitario A. Fue Rober L Brown quien humorísticamente le añadió el asterisco, ya que en física un asterisco se utiliza para denotar el estado de excitación de un átomo, y él experimentó este estado al ser consciente de lo que había descubierto.
Se encuentra a 26 mil años luz de nosotros, y es un Agujero Negro Supermasivo con una masa equivalente a 4 millones de soles.
Todo en la vía láctea gira a su alrededor, como en una pista de baile cónica de proporciones gigantescas, donde todo danza al ritmo que dicta Sagitario A*.
Pero hay bailarines más rápidos, y cercanos.

En 2020 se descubrió la estrella S62, que se mueve por encima de los 5000 kilómetros por segundo y cerca del agujero negro, con un periodo orbital de solo 9,9 años.
Nuestra ancla no es un objeto pasivo, de hecho, es uno de los lugares más caóticos y enérgicos de la galaxia, de hecho, S62 es una de muchas estrellas que orbita cerca del gigante, con las demás yendo a velocidades muy próximas a las de ésta.
Además, Sgr A* no está completamente inactivo. Ocasionalmente, «despierta» y devora nubes de gas o estrellas desafortunadas que se acercan demasiado y cuando esto sucede, el material es despedazado y forma un disco de acreción a su alrededor.
La fricción en este disco calienta el gas a millones de grados, provocando que emita intensos destellos de radiación, especialmente en rayos X y ondas de radio, que podemos detectar desde la Tierra.
En 2022, el Event Horizon Telescope logró lo imposible: capturar la primera imagen de la «sombra» de Sgr A*, mostrando el anillo de luz distorsionada alrededor de su horizonte de sucesos. Esta imagen no solo nos dio un rostro para nuestro monstruo central, sino que también fue una confirmación asombrosa de la Teoría de la Relatividad General de Einstein en uno de los entornos más extremos del universo.
Interesante, no? Bueno, y si te dijera que la galaxia consta de su propia guarderia estelar?
Los Pilares de la Creación se encuentran a unos 7000 años luz de distancia de la Tierra, en la constelación de Serpens, para los que tengáis telescopio. Habreis visto imágines de esta maravilla, coloreadas para el deleite de tus ojos. La primera imagen la ccapturó nuestro buen amigo el Telescopio Espacial Hubble, aunque más recientemente el James Webb hizo gala de su visión mejorada, mostrándonos el espectáculo de una manera nunca antes posible.
Estos «pilares» son inmensas columnas de gas interestelar frío y polvo, un paisaje cósmico esculpido por la intensa radiación y los vientos estelares de un cúmulo de estrellas jóvenes y masivas situadas justo encima de ellos.
La radiación ultravioleta de estas estrellas calientes está evaporando lentamente el gas de los pilares en un proceso llamado fotoevaporación, creando las formas fluidas y fantasmagóricas que vemos.
Lo interesante, aparte de su majestuosidad, de los Pilares, es que son una guardería estelar, donde la gravedad trabaja duro, haciendo que los pequeños cúmulos de gas se vayan colapsando unos con otros, y cuando la gravedad es suficientemente grande como para que se inicie la fusión, una nueva estrella nace.
Las imágenes infrarrojas del James Webb han logrado penetrar el polvo opaco, revelando cientos de estrellas recién nacidas en su interior, que aparecen como brillantes puntos rojos.
Una curiosidad sobre los Pilares de La Creación, es que los astrónomos estiman que estos han sido destruidos debido a una supernova cercana, pero debido a la distancia, nosotros no hemos visto este evento ocurrir. Por lo tanto, se podría decir que los pilares son un fantasma, una fotografía en el tiempo de algo que ya no existe.
Y es que nuestra ventana al universo viene con delay, y cuanto más lejos miramos, mayor es.
El última de la lista de un ladrón galáctico, el triángulo de las Bermudas cósmico.

Se trata de una zona a unos 15800 años luz de distancia, llamada Omega Centauri.
Si la miras a través de un telescopio, podrás ver el cúmulo globular más grande y brillante de nuestra galaxia.
Una esfera deslumbrante que, no es más que la acumulación de unos 10 millones de estrellas.
Esto no sería tan extraordinario, después de todo hay zonas en nuestra galaxia con mayor número de estrellas. Pero lo que lo hace único, es que este cúmulo tiene un diámetro de unos 150 años luz. Las estrellas del centro están tan juntas, que solo las separa 0.1 años luz de distancia. Para poner esto en perspectiva, la estrella más próxima al sol se encuentra a 4 años luz.
A diferencia de otros cúmulos globulares, que suelen contener estrellas de una misma edad y composición química, Omega Centauri es un caos. Alberga múltiples poblaciones estelares con diferentes edades y composición.
Algunas de sus estrellas son muy antiguas, casi tanto como el universo, mientras que otras son miles de millones de años más jóvenes. Esta diversidad es inaudita para un cúmulo globular.
Esta extraña mezcla de estrellas ha llevado a los astrónomos a la conclusión de que Omega Centauri en realidad no es un cúmulo globular, sino el núcleo remanente de una galaxia enana que fue capturada y despojada de sus estrellas exteriores por la inmensa gravedad de la Vía Láctea en un acto de canibalismo galáctico hace miles de millones de años. Nuestra galaxia habría atraído a esta galaxia más pequeña y, a través de las fuerzas de marea, le habría arrancado la mayoría de sus estrellas, que ahora están dispersas por el halo de la Vía Láctea. Lo que ha quedado no es más que su denso núcleo.
Esta teoría está respaldada por la detección de un agujero negro de masa intermedia en su centro, con una masa de unas 40 000 veces la del Sol. Mientras que los agujeros negros supermasivos son comunes en el centro de las grandes galaxias y los de masa estelar se forman a partir de estrellas individuales, los de masa intermedia son increíblemente esquivos. Su presencia en Omega Centauri refuerza la idea de que es el núcleo de una antigua galaxia, ya que se espera que estos objetos residan en el centro de galaxias más pequeñas.
Omega Centauri es, por tanto, un fósil cósmico. Estudiarlo nos proporciona una visión fascinante de la violenta historia de la Vía Láctea, mostrándonos cómo creció y se formó al devorar a sus vecinos más pequeños. Es un recordatorio de que nuestra galaxia no es una entidad estática, sino un sistema dinámico y en constante evolución, construido sobre los restos de mundos pasados.
Además de una muestra de, aunque a menor escala, el choque que sucederá en el futuro entre la Vía Láctea y su vecino más próximo, Andrómeda, con el cuál se enfrentará dentro de unos 4 billones de años. Aunque para entonces poco quedará del sistema solar que conocemos, y por ende, de la Tierra.
Qué os parece? Tenéis algún objeto que añadir a la lista?
Aquí me despido. Nos vemos en el próximo vídeo. Un saludito galáctico. Aadios!
